APRENDAMOS DE LOS MALOS MOMENTOS, DISFRUTEMOS LOS BUENOS

Imagen de Gerd Altmann en Pixabay 

Hay 2 grandes lecciones que a lo largo de mi  incapacidad aprendí; la primera y la más importante, jamás sabremos cuándo nos llegará la hora de  morir  y la segunda, aunque creamos que tenemos control sobre toda nuestra vida  jamás sabremos cuándo puede dar un giro inesperado.

Casi todos creemos que los cambios grandes o relevantes son los más importantes y que de alguna manera son los que realmente mueven los cimientos de nuestras  vidas, pero  creo que no es del todo cierto; porque es claro que entre más grande sea el evento y su fuerza seguramente saldremos de la llamada “zona de confort”,  pero algunos   eventos pequeños también nos pueden llevar a vivir cambios complejos.

Durante nuestra vida vivimos diferentes cambios, algunos lastimosamente malos y dolorosos, pero  el saber cómo afrontarlos dependerá de nuestra actitud; podemos optar por hacerle frente o simplemente que nos derrote y pasar al rol de víctimas.

Ninguno de nosotros  asume de la misma manera los malos y buenos momentos que nos brinda la vida. Por eso, si algo he aprendido es que se debe valorar y disfrutar los buenos momentos y aprender de  las lecciones de los malos y  esa es una lección de vida valiosa para nosotros mismos y una herencia para nuestra familia.

En  Batman vs Superman, Lex Luthor nos dice que se debe enfrentar el  día  y la noche;  si lo vemos desde una mirada consciente, el día no puede existir sin la noche; y hoy en día creo que los malos momentos que llegan a nuestra vida son la antesala a todas las oportunidades que nos va a brindar luego de superada la prueba.

Esos malos momentos o situaciones que nos hacen sentir infelices, más tarde nos van a mostrar un camino lleno de oportunidades. Si la vida no tuviera  eventos negativos, no podríamos  apreciar el valor de esta.

Imagen de StockSnap en Pixabay 

Las dificultades de la vida tienen como objetivo que aprendamos una lección así sea pequeña,  ya que estos eventos nos permitirán ser más fuertes y sobreponernos rápidamente a cualquier situación.  Lo terrible es que cuando no aprendemos la lección,  esto nos va llevar a vivir condenados a pasar una y otra vez por esa mala experiencia;  hasta que al fin entendamos lo que necesitamos aprender y cambiar no habremos superado la prueba y no veremos las cosas con otros ojos.

Los malos momentos tienen la finalidad de ser nuestros maestros  y de alguna manera siempre nos van a brindar cosas buenas; pero cada uno debe tener la voluntad de aprender, porque es nuestra vida y nadie más puede decidir por nosotros.

Los buenos momentos nacen  de simples decisiones o acciones, por ejemplo un  simple chiste o broma (siempre y cuando no afecte al otro), un abrazo, una charla para conciliar con un amigo o compañero de trabajo, una llamada a un ser amado, una buena noticia etc.; cada uno de nosotros tiene diferentes situaciones que lo hacen sentir feliz y que generan bienestar, estos buenos momentos son necesarios porque nos liberan del estrés, de la tristeza y lo más importante nos  dejan recuerdos que desplazan a los más dolorosos, también nos brindan paz y descanso, sintiéndonos más saludables y fuertes en cuerpo y alma.

Con todo esto lo único que nos queda es hacer un  cambio de mentalidad, sé que no es fácil, pero sí va a ser gratificante. Es claro que detrás de ese momento  de sufrimiento o esa mala experiencia, vendrá algo bueno para nuestra vida y nosotros somos los únicos que podemos decidir como vivir, lo importante es el aprender, cambiar y adaptarse.

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