EL AMOR ES….

A lo largo de mi vida siempre me ha  gustado leer, puedo pasar horas y horas pegado a un buen libro de historia, una autobiografía, un libro terror o suspenso; pero jamás he disfrutado una novela romántica, soy un fanático del séptimo arte me encanta ir al cine cada vez que puedo disfruto el ver películas de acción, de la segunda Guerra mundial, películas de suspenso, películas de superhéroes y de ciencia ficción pero nunca disfrutado esas películas que me parecen cursis de amor.

Cuando era muy joven descubrí estos relatos de amor tendría unos 14 años creo yo, tuve que leer la novela “La  María”, de Jorge Isaacs, realmente no fue una lectura que me llamara la atención.

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Dentro de mi mente inmadura e ignorante de esta época entendía el amor como eterno, perfecto, sacrificado; es decir, porque en todas las películas así fueran de Disney nos crean la necesidad de contar con una persona que debe ser perfecta y si no lo es, la vida de pareja no se puede realizar.

Al pasar los años he entendido que la vida como el amor no son perfectos y eso es lo que lo hace  maravilloso, el amor es una condición en la cual dos personas hacen que todo fluya es mentira que dependemos sí o sí de alguien; al contrario nosotros como seres humanos NO DEPENDEMOS de nadie, las parejas se forman de dos personas que tomaron la decisión de estar juntos pero no se puede obligar a  alguien a estar con otra persona, sin importar las condiciones que estemos pasando, un claro ejemplo de ello es el mío.  Aunque me encuentro enfermo y por momentos quisiera estar solo, jamás lo estoy porque a mi lado tengo alguien a quien le interesa mi condición,  que yo esté bien y que se que me ama, esta persona que yo tambien amo permanece a mi incondicionalmente para brindarme el apoyo las sonrisas,  acompañarme al médico, estar pendiente mi medicina, de que me alimente bien  entre otras tantas cosas. Por eso el “Estar contigo” no es sinónimo de  “te necesito” o “dependo de ti”, el amor no es sinónimo de dependencia, porque así como inicia el amor también se puede acabar por tantos factores que se tienen en una relación.

Cuando dos personas se aman están con el otro porque quieren, porque lo desean no porque sientan que se les acaba el mundo o que  se van a morir si el otro no está. Cuando estamos en una relación con alguien  queremos compartir tiempo con esa persona, pero también necesitamos tiempo en solitario. Ese tiempo es para  compartir experiencias y aprender del otro y cuando lo entendemos sabemos que es un amor maduro.

Dentro de las cosas que he aprendido está el saber  que muchas relaciones no duran porque no entienden estos conceptos.  Muchas parejas esperan que en sus relaciones esperan sentir las mariposas en el estómago toda la vida y seamos realistas esto  no pasa, porque conforme pasa  el tiempo, se va conociendo más y mejor a la otra persona que está a nuestro lado y esto nos lleva a descubrir qué cosas nos gustan y cuáles no de su forma de ser; y lo mismo le pasará a nuestra pareja. Cuando  esto pase  tendremos a una persona muy  diferente a la que teníamos idealizada y en este punto tienes dos opciones la primera el hacer a esta persona a un lado porque definitivamente no cumple con tus expectativas ya que no es la persona con la que deseas compartir, y la opción  dos puedes tomar la decisión de seguir con esta persona  buscar la manera de compartir  de aprender interactuar y respetar su manera de ser para así buscar un objetivo común, la opción número uno es la más sencilla siempre; va a ser más fácil dejar ir, que trabajar por construir en pareja y más en una sociedad donde las relaciones se volvieron desechables. Cuando aceptamos que el amor es mucho más que las sensaciones físicas que nos hacen sentir vivos vamos a ser personas maduras y tener relaciones estables.

Una relación madura, no depende de la necesidad de estar siempre cerca porque existen parejas que por su labor deben trabajar  por fuera  de su lugar de su residencia pero pueden tener kilómetros de distancia de por medio y con una llamada o un mensaje saben que están ahí el uno para el otro,  no limitan las expresiones de amor al aspecto físico, saben que el amor no depende de la frecuencia con la que tienen encuentros apasionados , sino que una palabra,  una mirada basta para decirse cuánto se aman.

Una relación madura se da cuando la pareja confía y se respeta,  Además, sabe solucionar sus problemas mediante la escucha activa y  hablando sin rodeos. Las parejas maduras no compiten  por quién tiene la razón, ya que el orgullo quedó en el olvido.

Esto lo he aprendido en los 15 años de pareja al lado de mi esposa Caro,  ha sido un trabajo arduo donde cada uno ha hecho un proceso interno para ser mejores personas y de esta manera ser una pareja que se complementa a diario, que no compite por saber quién es más exitoso al contrario trabajamos por cumplir metas y sueños comunes, hemos trabajado por ser un complemento por estar enamorados, por buscar espacios  para dejar la monotonía pero ante todo por lograr envejecer juntos.

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